Lachen ist gesund

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Este post trata algunas anécdotas que me han ocurrido últimamente con la Sanidad Pública española. En ocasiones, ésta, puede parecer de risa, y como reírse es sano, digamos que la sanidad cumple con su objetivo de sanar. Pero voy a empezar por el principio y poneros en antecedentes: este año voy a estrenar unos cambios importantes en el Diario de un alemol: inauguraré una nueva sección y, por este mismo motivo, probablemente se irán reduciendo las entradas a partir del verano, porque voy a ser padre y, además, de mellizos. Por eso, inevitablemente, hablaré de esta temática nueva (para mí) siempre que me queden tiempo y manos libres… Vuelvo al tema que comentaba antes: como alemol sanote, he tenido poco contacto con la Sanidad Pública (alemana ni la española), pero, por razones obvias, mi mujer y yo estamos acudiendo regularmente al médico y la matrona estos días. Y claro, como todo es nuevo para nosotros, lo es también el trato con los respectivos facultativos. En ocasiones, dan por hecho cosas de las que realmente NO tenemos ni idea; en otras, nos explican obviedades hasta el último detalles. Y no creo que seamos una pareja especialmente tonta ni lista, ¡simplemente vamos a ser padres primerizos!

Por eso, nos sorprende (a mí un poco más que a mi mujer) que la matrona nos haga firmar una autorización para una prueba que consiste en una fotocopia cutre que luego tenemos que llevar nosotros mismos a la recepción para que se envíe por fax (!) al ginecólogo. O que el ginecólogo rellene el expediente de la paciente a mano con su típica letra jeroglífica que nadie más sabe descifrar. O que nos da una cita en papel que hay que llevar al departamento de “Citas previas”, para que ahí la introduzcan en un registro (que deberá consistir en una caja de cartón o algo similar).

Esta semana vivimos una pequeña odisea dentro del Hospital Clínico Universitario de Valencia, cuyo personal no es en absoluto antipático, pero sí muy “sui generis”. Me explico: Tuvimos dos citas durante la misma mañana (para la llamada translucencia nucal y para hablar con “nuestro” ginecólogo). Tras llevar más de media hora esperando delante de la primera consulta con la hoja de la cita en mano, mi mujer se acercó a una enfermera para preguntar por el retraso que llevaban y si quería ver la hoja de la cita, a lo que ésta le contestó: “Sí, me la tienes que dar. Hace rato que ya te he visto con el papel en la mano…” Vaya, nos preguntamos por qué no nos había dicho nada o si quería hacernos esperar directamente hasta que nacieran los críos, pero nos callamos y le dimos las gracias. A los cinco minutos de entregar dichosa hoja, nos llamó…

El médico responsable de la translucencia nucal nos preguntó por nuestros “gemelos” y le comentamos que eran “mellizos”. Nos miró con cara de pocos amigos y preguntó que qué era eso. Definitivamente, no entiendo el humor  de los médicos…

Su asistente nos encargó un análisis de sangre y nos mandó al espacio infinito del universo hospitalario a buscar a “Charo de Genética”. Así que empezamos a deambular por la zona de laboratorios, preguntando a todas las mujeres si eran “Charo de Genética”. Algunas nos miraban como si anduviéramos buscando a Mickey Mouse, pero finalmente dimos con la famosa Charo. Lástima que solo era una técnica de laboratorio, así que nos tuvo que buscar una enfermera de “por ahí”, para que le sacara la sangre a mi mujer.

Con todo ello, llegamos tarde a la cita del ginecólogo, ya que habíamos sido tan ilusos como para pensar que con 45 minutos de diferencia entre ambas citas, llegaríamos de sobra a superar los 3 metros que separaban una consulta de la otra. ¡Pues no! Una vez dentro de la segunda consulta, el ginecólogo nos confirmó con voz de dibujo animado que todo iba bien, que los embriones tenían todo lo que tenían que tener, y que sí, si mi mujer lo pasaba por la plancha, se podía comer el jamón que la empresa le había regalado por Navidad. ¡Españoles…! Después de tantas noticias buenas, los dos salimos con una amplia sonrisa del Hospital, tras dos horas de pura diversión hospitalaria. Va a ser un embarazo muy divertido…

21 Comentarios

  1. Hallo André,
    Herzlichen Glückwunsch zum Nachwuchs und danke für die humorvolle Erzählung Eurer Erlebnisse im Krankenhaus. Ich habe das auch schon oft erlebt, auch wenn ich Kunden ins Krankenhaus begleite, und inzwischen spreche ich jeden mit weißem Kittel an, der an mir vorbeigeht, wenn ich irgendwo warten muss, um zu 100 % sicher zu sein, dass ich auch richtig bin. Aber trotzdem erlebt man immer wieder die eine oder andere Überraschung.
    Viele Grüße,
    Tanja

  2. Wow, Double Trouble 🙂 Na dann mal herzlichen Glueckwunsch fuer Euch und alles Gute mit den Zwergen. Mein Sohn ist schon 22 Jahre alt, aber Deine Erfahrungen sind fuer mich nicht neu, das war schon 1989 so und wird sich auch nicht aendern, wozu auch…funktioniert doch ^^
    Gruss aus Barcelona!

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