Lingüistas, falsificadores de alimentos, artistas callejeros y otros

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Hoy me he dado cuenta de que llevo tiempo sin escribir sobre los libros que van abandonando mi torre de nuevas adquisiciones pendientes de leer. Como esta pila de libros se parece un poco a la torre de Babel, tanto por la variedad de idiomas y de temáticas como por su altura, tal vez haya algo de interés para los que buscan una lectura para el verano:

En abril me regalé a mí mismo la madre de las novelas gráficas, Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, que tiene una más que merecida fama de ser una obra maestra a nivel gráfico y literario. Quien no se deja engañar de su imagen de cómic de superhéroes podrá disfrutar de una novela política de suspense enmarcada en una versión ficticia pero no del todo increíble de los EE.UU. en la época de la Guerra Fría.

Con Gewönne doch der Konjunktiv (“Ojalá ganara el subjuntivo”) del Papa de la lengua alemana, Wolf Schneider, me compré un libro que, con un estilo mordaz y gracioso, comenta errores frecuentes en el uso público del idioma. La obra debería ser casi obligatoria para traductores, periodistas y otros profesionales que ejercen una función ejemplar en cuestiones lingüísticas.

En Die Essensfälscher („Los falsificadores de alimentos“) Thilo Bode nos abre los ojos a los consumidores sobre “cuánto nos mienten las compañías alimentarias sobre lo que nos sirven en el plato”, tal como reza el subtítulo. Con ello, ya da una idea del contenido que puede realmente puede hacernos perder el apetito y que demuestra cómo la industria y la política nos engañan a los consumidores. Es triste, ¡pero cierto!

Para no leer solo libros difíciles de digerir, a continuación gocé al descubrir lo que fue una novedad para mí: “Departamento Q. La mujer que arañaba las paredes” del danés Jussi Adler-Olsen (pero en su traducción alemana de Hannes Thiess) es el primer tomo de una serie de novelas de suspense que cumple con la fama de las novelas policíacas sombrías procedentes de Escandinavia. La trama me cautivó enseguida y me entraron ganas de leerme los siguientes tomos. El título del libro obviamente intenta conectar con la serie exitosa de Stieg Larsson, y lo cierto es que Adler-Olsen también cuenta con un dúo insólito de investigadores de crímenes. Por supuesto que le seguiré el rastro…

Y hablando de novelas policíacas de Escandinavia, el islandés Arnaldur Indriðason ha vuelto a lograr que me olvidara de la tele durante algunas noches, gracias a su obra Silencio sepulcral (en su traducción alemana de Coletta Bürling). Tras pasarme el día traduciendo, escribiendo y revisando, por la noche mi cerebro suele demandar algo ligero y, sobre todo, imágenes en vez de letras. Aún así, los autores escandinavos consiguen una y otra vez quitarme las ganas de encender la caja tonta. Esta novela se lee bastante rápida, aunque el argumento es bastante complejo y transcurre en dos tramas de épocas distintas que se juntan al final y sorprenden con un giro inesperado.

¿Quién dice que un libro inteligente tiene que ser una obra maestra literaria? Hace poco me compré Wall and Piece, una obra de y sobra Banksy, el artista de arte graffitero y callejero probablemente más conocido, a pesar de su anonimato. El libro, que ofrece un resumen de sus proyectos más importantes hasta el momento, comienza con la frase autoirónica “I’m going to speak my mind, so this won’t take very long” (“Voy a decir lo que ronda por mi mente, de forma que acabaré pronto”) y termina con la cita extraordinaria de un portavoz de policía en el dorso del libro “There’s no way you ’re going to get a quote from us to use on your book cover” (“De ninguna manera, usted obtendrá de nosotros una cita que pueda a usar en la portada de su libro”). Los demás textos y las imágenes entre medias son igualmente geniales y demuestra lo que hay detrás del arte subversivo de Banksy: ¡habitualmente una pared y una crítica inteligente del sistema!

Ahora mismo estoy leyendo Sunset Park de Paul Auster (en su traducción al castellano hecha por Benito Gómez Ibáñez), que tiene un principio bastante prometedor, igual que su predecesor Invisible. Continuará…

4 Comentarios

  1. Ach ja, der gute Wolf Schneider. Wurde uns im Studium sehr nahegelegt! 🙂
    Momentan liegt auf meinem Nachttisch von Wolf Schneider “Deutsch für junge Profis – Wie man gut und lebendig schreibt”. Auch wenn ich vielleicht nicht mehr jung bin, freue ich mich bereits auf die Lektüre auf der Terrasse!

    “Die Essensfälscher” werde ich mal auf meine Wunschliste setzen.

    ¡Que lo pases bien!

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