Oye, ¿cómo va esa educación bilingüe?

Es una pregunta que me hacen a menudo, y la verdad es que siempre contesto lo mismo: Va muy bien. Vaya por delante que me basa solo en mi propia percepción de los logros educativos y la de mi entorno porque no leo manuales al respecto. A pesar de ello –o justo por eso– estoy muy contento. Los mellizos, que cumplieron tres años en julio, ya entienden todo lo que les digo en alemán (salvo algunas explicaciones acerca de la física cuántica), y me hacen el mismo (poco) caso que a su madre cuando les habla en castellano. Cuando pasan mucho tiempo a solas conmigo se lanzan también a contestar en alemán (palabras sueltas o frases cortas) o hacen mezclas como en una frase que me soltó mi hija hace poco: “En la clase tenemos ein Mädchen que se llama Nicole, pero hoy no ha vingut.”

Uy, ¿también valenciano?

Sí, desde septiembre van a un colegio público en Valencia (a dos clases diferentes por recomendación del propio colegio), que tiene dos líneas de castellano con algunas clases de valenciano e inglés. Aunque todavía se hacen un poco de lío, ya saben cada vez mejor cuándo, cómo y en qué idioma usar ciertas expresiones: así, por ejemplo, se despiden de mí en alemán (“tschüss, papi”), de mi mujer en español (“adiós, mami”) y de una amiga británica en inglés (“bye-bye, Helen”).

¿Que si les hablo en alemán todo el tiempo?

Pues sí, digamos que el 90 % del tiempo, y el 10 % restante se suele limitar a situaciones muy concretas cuando estoy rodeado de mis peques y sus amigos y me toca comentar algo en un idioma que dominan todos, por ejemplo: “No, no os podéis bañar en esa fuente”. No soy partidario de hacer como si no entendiera el castellano porque ellos saben perfectamente que lo hablo con su madre y con el resto de la familia y los amigos. Pero cuando ellos se dirigen a mí en español, yo les contesto en alemán de forma muy natural, y la comunicación fluye. No les obligo a hablar en alemán porque creo que sería contraproducente, pero sí les pregunto a menudo si saben cómo decir esto o lo otro en alemán. Y a veces me lo preguntan ellos mismos cuando aprenden algo nuevo en español: “¿Y cómo se dice auf Deutsch, papi?”. Con el tiempo me he ido acostumbrando a que la gente (desconocida) me mire sorprendida o incluso pregunte por el idioma en el que les hablo a mis hijos. Pero ya he perdido esa falsa vergüenza que tenía al principio.

¿En qué más existe mi educación en alemán?

Les leo cuentos, jugamos juntos, les pongo canciones infantiles en casa (por ejemplo, este álbum) y en el coche, vemos algunas series infantiles o incluso películas, quedamos con otras familias en la misma situación e intento encontrar actividades en alemán en Valencia. La verdad es que no es fácil porque hay mucha oferta en inglés (talleres, cuentacuentos, cursos de cocina, teatro infantil, etc.), pero pocas cosas en alemán (si os enteráis de actividades en alemán en Valencia, ¡avisadme, por favor!). Por eso, en vez de seguir esperando a que otros organicen algo por nosotros, he decidido tomar la iniciativa y hacer algo yo: para el próximo 3 de noviembre estoy preparando una hora de cuentacuentos con bricolaje en alemán titulado “Geschichten & mehr”, que tendrá lugar en La Ola Fresca en Benimaclet. Los interesados aún os podéis inscribir hasta el 31 de octubre. (Fin del autobombo.)

¿Y qué pasa con la cultura alemana?

Para eso me tienen a mí y a su familia alemana como referentes. Las vacaciones en Alemania son ideales para una inmersión cultural lingüística y para impulsar el dominio activo y pasivo del idioma. En España hablamos casi a diario con mis padres por Skype, que es una buena forma de interactuar, enseñar, contar cosas del día a día, repasar vivencias, etc.

El año pasado celebramos en casa el día de San Nicolás (que, por cierto, cae en el Día de la Constitución) con amigos y sus hijos: vino el Nikolaus en persona a traerles regalitos a los peques y hubo pastas navideñas para todos (además de Glühwein para los mayores). Como todos los años visitamos también el tradicional Mercadillo de Navidad del Colegio Alemán de Valencia, y seguro que repetiremos este año (será el viernes, 27 de noviembre).

¿Y por qué no van al Colegio Alemán?

Una buena pregunta, para la que tengo dos buenas respuestas: por un lado nos resulta demasiado caro, y por el otro lado sé que se ejerce bastante presión a los niños y adolescentes para mantener un alto nivel y prestigio, por lo que va fuera el que no rinde (me lo han confirmado varios exalumnos y padres). Sí, me parece importante que mis hijos aprendan alemán, pero no va por encima de todo. Quiero lleguen a ser pequeños “alemoles”, pero también que sean felices y que puedan aprender a su ritmo.

¿Y qué pasa con leer en alemán? ¿Y con la gramática alemana? ¿Y con…?

Tranquilo, de eso iré hablando cuando toque. De momento, mis hijos están aprendiendo el abecedario (también en alemán), gracias a este fantástico libro que no me canso de recomendar: https://www.youtube.com/watch?v=ktAgHCRjSPU

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8 Responses to Oye, ¿cómo va esa educación bilingüe?

  1. Danilo says:

    Hola, Andre.
    Gracias por compartir tu experiencia. Yo también estoy en la misma situación, le hablo a mi hijo 90% del tiempo en portugués, él me contesta en castellano y a veces suelta alguna palabra en portugués y otra en valenciano, porque va a un colegio de línea valenciana.
    Enhorabuena por la iniciativa de hacer tu mismo un taller! Igual me animo a hacer lo mismo.

  2. Seth says:

    Muy buen post, considero que es la mejor manera de aprender un idioma, el vivir en el pais del idioma que deseas aprender por un tiempo, yo estoy actualmente aprendiendo español en http://www.saamalspanish.com/ y vaya que me va muy bien :)

    Éxito en el blog, saludos!!!

  3. jose says:

    Hallo André, muchas gracias por compartir tus experiencias.
    Estoy 100% de acuerdo con tu filosofía del respeto de los ritmos de aprendizaje de los peques, por eso la actividad que llevas a cabo en la Ola Fresca me parece sencillamente preciosa y llena de sentido. Hay muchas formas de ir aprendiendo y no todas residen en ir a un Colegio determinado.

    Un saludo de un Espalemán, digase de aquel español en el que la cultura alemana esta presente a diario…verdura fermentada en su nevera…calendarios de adviento…Kuchen casi todos los días…etc.

    Esperamos poder volever a verte de nuevo en “acción”.

    Jose….y sí soy ateo.

  4. Connect says:

    Nos ha gustado mucho el post. Nosotros también nos encontramos en situación similar y si bien es interesante que vayan al colegio del idioma en cuestión, también pueden aprender de una forma lúdica, como bien indicas, que también es muy integradora. Una buena recopilación de formas de hacerlo. El tema de las series, por aquí, no lo hemos explotado aún. Lo pondremos en marcha. ;)

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